PERTENECER SOLO A DIOS
Quién diría que hace diecinueve años conocería a una paisana de altura, con una escultural voz dada por las manos de Dios. Igualmente, quién diría que con el quehacer de los días la amistad se tornaría una hermandad. Hoy por hoy, me siento orgulloso de poder deleitarme con la voz más dulce de nuestra habla …
